Noroc nace de la pasión por la montaña, el snowboard, el medio ambiente y el equipamiento que usamos para movernos en él.
Todo partió con una convicción que comenzó hace más de 10 años: se puede hacer distinto y mejor. Mejor calidad. Mejor diseño. Menor impacto. Productos creados desde la experiencia y la necesidad real, no desde una planilla.
Esa idea fue madurando con los años en la montaña y desde dentro de la industria, entendiendo cómo se desarrolla, produce y comercializa el equipo que usamos para hacer lo que más nos apasiona.
Con el tiempo, esa búsqueda me llevó a estudiar materiales, tecnologías, cadenas de suministro y procesos de confección en distintas partes del mundo. Aprender cómo funcionan las membranas, los aislantes y las fibras recicladas. Entender dónde se pierde rendimiento y dónde se puede reducir el impacto ambiental.
Noroc nace de ese proceso. De la pasión por la montaña y la obsesión por construir un sistema mejor, que nos permita disfrutar más, por más tiempo, dañando menos el entorno que nos permite estar ahí.
pd: Seguimos creyendo que se puede hacer mejor. Estamos recién empezando!
– Diego Sallaberry
COMPROMISO
Somos conscientes de que existimos en un mercado marcado por el sobreconsumo. Pero creemos que mejores productos pueden ser parte de la solución. Un sistema reducido de prendas con intención, durables y funcionales puede reemplazar múltiples compras de menor calidad y mayor impacto. Hacer menos, pero hacerlo mejor, es una forma concreta de aportar.
Para nosotros el compromiso es una secuencia de decisiones.
Primero, la calidad. Un producto funcional, diseñado para durar muchos años, reduce la necesidad de tener varios productos que intentan cumplir la misma función en ese período.
Luego, minimizar su impacto sin sacrificar rendimiento. Priorizamos materiales de alto estándar con menor huella: membranas libres de PFAS de nylon reciclado, telas provenientes de redes de pesca, y aislantes y polares de poliéster reciclado post-consumo.
Después, la trazabilidad. Trabajamos con fábricas que nos permiten conocer el origen del hilo hasta la prenda final, y hemos podido visitar a las 2 fábricas principales con las que trabajamos para validar sus procesos y estándares.
Y finalmente, la circularidad. Diseñar productos reparables para extender su vida útil. La responsabilidad no termina cuando el producto le llega al usuario.
A lo largo de este proceso, las condiciones laborales de quienes hacen nuestras prendas, no son transables y es por eso que también fuimos a la fábrica de confección.
Sabemos que cada uno de los puntos mencionados tiene mucho espacio para mejorar y ahí es donde está nuestro compromiso.